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Varices y verano: un tándem inseparable… pero abordable

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Siempre que llega el verano, en este portal dedicado a concienciar sobre la importancia de la salud venosa recordamos lo mismo: la relación del calor con las varices y la insuficiencia venosa. Y es que en esta época, debido al aumento de las temperaturas, las venas tienden a dilatarse, lo que puede derivar en un empeoramiento de la función de retorno venoso.

Sin embargo, la resignación no es el camino. Aquellas personas acostumbradas a ver agravadas las molestias de la insuficiencia venosa durante la temporada de calor estival tienen herramientas para combatirlas y lograr un alivio efectivo de los síntomas.

Consejos para atenuar los síntomas de las varices y la IVC en verano

Siguiendo una serie de pautas y consejos saludables, algunos específicos del verano y otros más generales, podemos contribuir a mejorar la salud venosa, reactivar el retorno venoso y combatir así las molestias de la insuficiencia venosa.

  • Caminar. Sí, nos repetimos. Sí, nos repetimos mucho. Pero es que caminar es, posiblemente, la mejor actividad física que podemos realizar para ayudar a las válvulas venosas a retornar la sangre al corazón, y es que con cada paso activamos unos mecanismos denominados bomba plantar y gemelar que contribuyen, como su nombre indica, a bombear la sangre hacia arriba.
  • Refrescar las piernas. Los paseos por la orilla del mar al atardecer suelen resultar muy agradables en verano, pero es que además el ligero masaje y el contraste térmico que generan las olas al acariciar los tobillos puede ser beneficioso para el retorno venoso, ¡todo ventajas! Si no vives cerca del mar, siempre puedes refrescar las piernas en la ducha.
  • Natación. La natación es un fabuloso ejercicio para mejorar la salud general y la venosa en particular. Durante su práctica ejercitamos grupos musculares de todo el cuerpo, y al colocarnos en posición horizontal favorecemos el retorno sanguíneo hacia el corazón. Además, si vives cerca de una piscina climatizada, no tienes por qué restringir su práctica al verano.
  • Alimentación. Somos lo que comemos. Esta idea puede sonar antigua pero lo cierto es que sigue teniendo vigencia en pleno siglo XXI: la manera en la que nos alimentamos, los tipos y volúmenes de nutrientes y otros elementos que introducimos en el organismo, afectan a todas las funciones corporales; y el sistema venoso no iba a ser menos. Hidratarse correctamente, aumentar el consumo de fibras y limitar el de grasas saturadas son factores que pueden repercutir favorablemente en la salud venosa.

La incorporación de hábitos saludables a nuestro día a día es la mejor herramienta a nuestra disposición para combatir la insuficiencia venosa.

La oportunidad de actuar está en nuestra manos… o, mejor dicho, ¡en nuestras piernas!

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